Los pueblos más bonitos de la provincia de Burgos
Burgos es una de las provincias más extensas de España y una de las que mejor ha conservado su patrimonio rural. Aquí no hablamos de un par de pueblos bonitos sueltos, sino de comarcas enteras donde cada valle guarda algo que merece una parada.
Esta es nuestra selección, agrupada por zonas para que puedas montar rutas coherentes sin cruzar la provincia de punta a punta.
El Arlanza: la cuna de Castilla
Covarrubias es probablemente el más fotogénico de todos: casas de entramado de madera, soportales y el torreón de Fernán González, una fortaleza prerrománica del siglo X. A pocos kilómetros, Santo Domingo de Silos combina uno de los claustros románicos más bellos de Europa con el canto gregoriano de su comunidad benedictina. Cerca queda el desfiladero de La Yecla, una grieta angosta que se recorre por pasarelas en poco más de media hora.
Lerma corona una colina con su Plaza Ducal y el palacio del duque de Lerma, hoy Parador. Es una parada cómoda si vienes por la A-1.
Las Merindades: el norte verde
Frías tiene título de ciudad y es la más pequeña de España. Su castillo se asoma al vacío sobre una peña, y el puente medieval sobre el Ebro es una postal en sí mismo. Puentedey se levanta literalmente sobre un puente natural excavado por el río Nela, algo que hay que ver en persona para creerlo.
Orbaneja del Castillo es el más popular de la zona: una cascada atraviesa el pueblo y cae al cañón del Ebro. Ve temprano o entre semana, porque en verano se llena. Medina de Pomar y Oña completan la zona con patrimonio de primer nivel y muchísima menos gente.
La Bureba y el Duero
Poza de la Sal conserva sus salinas históricas y es el pueblo donde nació Félix Rodríguez de la Fuente. En el sur, Peñaranda de Duero reúne una plaza porticada de manual, el palacio de los Avellaneda y un rollo jurisdiccional de los buenos, en pleno territorio de la Ribera del Duero.
Cómo organizar la visita
La provincia es grande y el transporte público entre pueblos es limitado, así que el coche es prácticamente imprescindible. Un buen reparto es dedicar un día al Arlanza, otro a las Merindades y otro al sur del Duero, usando la capital como base.
Si además te interesa la prehistoria, combina el Arlanza con una visita a los yacimientos de Atapuerca, que quedan a menos de veinte minutos de la ciudad. Y antes de salir, echa un ojo a qué ver en Burgos capital.